por Fernando
Chornet
Madrid, España,
5 de noviembre del 2012.- El pasado 1 de noviembre
fue el día de Todos los Santos, y es tradición en España visitar las tumbas de
los familiares, engalanando sus lápidas con flores, acudiendo así en una
peregrinación anual al cementerio. Con el tiempo ha cambiado mucho la relación
que la sociedad tiene con la muerte y, por lo tanto, también se ha transformado
la fiesta. Este cambio de mentalidad explica la rápida aceptación de otros
modelos de fiesta, como «Halloween».
Además del cambio de mentalidad, hay otro
factor que ayuda a que estén entrando con fuerza en España festividades
lúdicas, la globalización. Continuemos con el ejemplo de «Halloween». El mundo
entero consume series y películas americanas, que reflejan sus fiestas. El día
de acción de gracias pasa desapercibido en nuestro país al no coincidir con
festividad alguna en España pero no ocurre lo mismo con «Halloween».
La celebración de Todos los Santos tenía un
claro sentido doméstico: la familia se reunía y recordaba a sus difuntos comiendo
castañas, rezando el rosario o con gestos como dejar un plato vacío en la mesa.
Sin embargo, «Halloween» (contracción de All Hallow’s Eve, «Víspera de Todos
los Santos»), tiene su origen de la
festividad celta del Samhain (fin del verano) y la cristiana de Todos los
Santos. Las actividades típicas son el
famoso truco o trato y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la
visita a «casas encantadas», las bromas, la lectura de historias de miedo y el visionado
de películas de terror.
Fuente: La Razón